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viernes, 1 de julio de 2016


SINTONIZANDO EL MUNDO 
EL DADAÍSMO EN TIEMPOS DE DESORDEN POLÍTICO Y SATURACIÓN  MEDIÁTICA.

Ediciones: Héctor Pirela Zambrano.

Por JASON FARAGO 26 junio 2016



EL DADAÍSMO EN TIEMPOS DE DESORDEN POLÍTICOS Y SATURACIÓN MEDIATICA 




☻ "Lío vertical típico como representación de dadá Baargeld" (1920) de Johannes Theodor Baargeld Credit Baargeld, Kunsthaus Zürich, Graphische Sammlung
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◘ NUEVA YORK — Corre el año 1920. La Gran Guerra ha terminado; llegó la revolución a Rusia; en Weimar han aprobado una nueva constitución para Alemania. Tristan Tzara, el provocador poeta rumano que esperó en Suiza a que la guerra terminara, se ha ido a vivir a París. Apenas con 24 años, ya es uno de los principales creadores del dadaísmo (el fenómeno cultural más explosivo de la década anterior) y tiene ganas de hacerse notar. Tzara escribe cartas que envía a ambos lados del Atlántico en busca de contribuciones artísticas para una obra maestra del antimovimiento que convirtió la insensatez de la guerra mundial en algo incontenible.

Tzara recibe más de cuatro docenas de respuestas. Todos los artistas envían imágenes y textos para el “Dadaglobe”, una antología que Tzara planea distribuir por todo el mundo en una edición de 10.000 copias. La publicación, se imagina el poeta, será tan perturbadora como lo fue el dadaísmo cuando salió de un cabaret en la adormecida Zurich de 1916. “Tiene que hacerse a través de una atmósfera arremolinada, vertiginosa, eterna, nueva”, insiste. “Debe verse como una gran exhibición de arte nuevo en un circo al aire libre. Cada página debe explotar”.

Sin embargo, el “Dadaglobe” nunca se publicó. Francis Picabia, su principal patrocinador, se distanció de Tzara en 1921 y los materiales se dispersaron. Los planes, las ambiciones y el potencial frustrado de aquella publicación son el tema de Dadaglobe Reconstructed, una exposición rigurosa y llena de vida en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York que reúne los retratos, dibujos y collages que Tzara encargó para el “Dadaglobe”, además de algunas pinturas y esculturas de sus principales miembros: Marcel Duchamp, Sophie Taeuber-Arp y Constantin Brancusi.

Si bien es fácil disfrutar la muestra —las fotografías, la correspondencia y sus recuerdos editoriales harán las delicias de los fanáticos del dadaísmo y los amantes de las revistas—, su catálogo podría ser el logro más importante de la exposición.

Creado con esmero por el curador independiente Adrian Sudhalter, supone una reconstrucción completa de esta revista que nunca vio la luz, editada ahora con diligencia y muchas conjeturas en más de 160 páginas llenas de juegos de palabras, poemas y anotaciones de Duchamp sobre el ajedrez.



Tristan Tzara alrededor de 1920 Credit Collection Chancellerie des Universités de Paris, Bibliothèque littéraire Jacques Doucet, Paris, Fonds Tzara


Es una contribución sustancial a la historia del arte del periodo entre guerras, aunque su lectura tal vez implique dominar jerigonza en francés, alemán y dadá, el idioma del dadaísmo. La exposición fue organizada por Sudhalter y Samantha Friedman, curadora asistente del MoMA, en colaboración con el Museo de Arte Moderno de Zúrich, Kunsthaus Zurich, donde apareció esta primavera 


(Dadaglobe Reconstructed es la más modesta de dos colaboraciones entre el MoMA y el Kunsthaus Zurich, que conserva unos de los más grandes acervos del dadaísmo que existen en el mundo). Este mes se inauguró una importante retrospectiva de Picabia en Zúrich (que fue muy bien recibida por los críticos suizos) y el 20 de noviembre llegará al MoMA.

En sus cartas para solicitar obras, escritas en elegantes hojas membretadas, seudocorporativas del dadaísmo, Tzara pedía que sus colegas artistas contribuyeran con dos o tres reproducciones de su trabajo, que se presentarían junto con dibujos, así como una página con texto y fotografías de sí mismos “que pueden alterar con libertad, aunque sin perder de vista la claridad”. Los colaboradores, algunos solo tangencialmente dadaístas, se tomaron ciertas licencias con la última instrucción.



Theo van Doesburg se fotografió de espaldas y alrededor de su cabeza escribió el lema máximo del dadaísmo: “Estoy contra todo y contra todos” en francés, y firmó con un seudónimo.


“Rastadada Painting” de Francis Picabia Credit 2016 Francis Picabia, Artists Rights Society (ARS), New York/ADAGP, Paris
Sophie Taeuber-Arp aparece con un sombrero de campana y un velo; solo muestra la mitad del rostro pues la otra mitad está oculta por uno de sus bustos abstractos de madera.


El retrato que eligió Picabia (una adquisición reciente del MoMA) es un estudio que no escatima sofisticación: un collage fotográfico de factura rústica en el que Picabia, un francocubano adinerado, rasga su propio rostro y se define como nuevo rico fracasado.


También hay unas cuantas fotos documentales incluidas en la muestra. En una alocada fiesta, vemos a Tzara, con Picabia y otros compañeros de viaje, con una corbata negra y la palabra “Dada” garabateada en su frente.



"Retrato de Sophie Taeuber con su cabeza dadaísta" de Nic Aluf (1920) Credit 2016 Sophie Taeuber, Artists Rights Society (ARS), New York/VG Bild-Kunst, Bonn, Galerie Berinson, Berlin, Nic Aluf

El énfasis en la publicación frustrada de Tzara hace de Dadaglobe Reconstructed una exposición muy distinta a la explosión Dadá del MoMA en 2006, que dividió los experimentos e imposturas del movimiento por ciudad: Zúrich, Berlín, Colonia, Hannover, Nueva York y París. Esta muestra aborda el dadaísmo, específicamente el dadaísmo tardío desde la posguerra hasta su evaporación a principios de la década de los veinte, como una red internacional, vinculada por el correo postal y la reproducción fotomecánica.


Esta manera de trabajar como una red acabó por marginar a algunos de los lobos solitarios del dadaísmo como Kurt Schwitters, y revalorizó a figuras menos conocidas que ocuparon un lugar central en este movimiento artístico. Georges Ribemont-Dessaignes, que aparece como secretario del dadaísmo en su membrete, contribuyó con dibujos libres de círculos, cruces y curvas a los que dio nombres que hacen mofa de solemnidad extrema como Soles Extraños y Dios en Bicicleta. El subestimado artista suizo Jean Crotti escribió un verso sin sentido en una máquina de escribir, después lo sobrecargó con formas geométricas contemporáneas. Estas formas establecen un paralelismo visual con una témpera angular de la esposa de Crotti, Suzanne Duchamp, que imagina el inconsciente como una fábric




Marcel, el hermano de Suzanne, que vivía en Nueva York, no creó una nueva obra para la publicación. La entrega de Marcel Duchamp fue una reproducción fotográfica de Mírese (del otro lado del vidrio) con un ojo, de cerca, durante casi una hora, su pintura en pequeño formato sobre vidrio de 1918, así como un retrato de su novia, una figura recurrente antes de que abandonara la pintura. Esta muestra incluye tanto las obras originales como sus reproducciones. La pintura sobre vidrio se fotografió desde su cara posterior; el texto en la cara frontal fue censurado y al fondo se puede ver una escultura de Brancusi que estaba en la habitación al mismo tiempo. Las obras de arte originales, para Duchamp, así como para Tzara, eran solo un eslabón de una cadena de reproducciones y revisiones que se prolongaba infinitamente.

Esto es lo que hace a Dadaglobe Reconstructed particularmente relevante en nuestros tiempos actuales de desorden político y alteración mediática. Tzara y los dadaístas prestaban poca importancia a la obra de arte, que consideraban un objeto discreto, y ponían un mayor énfasis en cómo el arte podía transmitirse a través de redes internacionales. La circulación, no el valor, era el objetivo. La idea de hacer circular el arte fuera del museo, y mutarlo a la manera de Tzara no es menos importante para los artistas de hoy, que pueden sacar provecho de una red de comunicación global que para los dadaístas fue apenas un sueño.



ÁLBUM CULTURAL LA CRÓNICA, UNA RED EN EL ENCUENTRO Y EL HUMANISMO.-






lunes, 6 de junio de 2016

SINTONIZANDO EL MUNDO

Editor Héctor Pirela Zambrano.

MUHAMMAD ALI, UN TITAN DEL BOXEO Y DEL SIGLO XX
“Él vivió muchas vidas para mucha gente”




Por ROBERT LIPSYTE
 4 junio 2016






◘ Muhammad Ali quizá fue el mejor peso pesado del boxeo porque encarnó un estilo lleno de lirismo físico y movimientos poco ortodoxos, además de poseer una de las personalidades más intensas del deporte.




Muhammad Ali, el tres veces campeón mundial de boxeo que ha sido definido como la figura deportiva más carismática y controversial del siglo XX, murió el viernes en un hospital de Phoenix. Tenía 74 años. Su muerte fue confirmada por Bob Gunnell, un portavoz de la familia.



Ali fue el más emocionante y quizá el mejor peso pesado del boxeo que encarnó un lirismo físico y poco ortodoxo en el que se fusionaba la velocidad, agilidad y potencia de una forma más fluida que la de cualquiera de sus contrincantes.


Pero algo lo llevaba a superar el conjunto de sus dotes atléticas. Tenía una mente ágil, una personalidad arrolladora, gran confianza en sí mismo y un conjunto de convicciones que fomentaron un magnetismo que el ring no podía contener.


Ali fue la superestrella del mundo deportivo más polarizante que se haya conocido: tan admirado como vilipendiado en las décadas de los sesenta y setenta por sus posturas religiosas, políticas y sociales.




Su negativa a ser reclutado durante la Guerra de Vietnam, su rechazo a la integración racial del movimiento de derechos civiles, su conversión del cristianismo al islam y el cambio de su nombre “esclavo”, Cassius Clay, por uno otorgado por el grupo separatista negro Lost-Found Nation of Islam fueron percibidos como graves amenazas por parte del establishment conservador y, en contrapartida, como nobles actos de desafío por la oposición de izquierda.

Amado y odiado, durante 50 años fue una de las personas más famosas del planeta.

En su vida después del boxeo, Ali se convirtió en una suerte de santo laico, una leyenda alejada de los escándalos de la fama. Era respetado por haber sacrificado millones de dólares y más de tres años de su mejor momento en el boxeo por ser fiel a sus principios en contra de la guerra; también fue exaltado por su dulzura al entretener al público.

En 1996 estaba temblando y casi mudo al encender la llama olímpica en Atlanta. Esa imagen pasiva estaba muy lejos del exuberante hablador de 22 años que salió de Louisville, Kentucky, y entró al escenario mundial en 1964 con una victoria sobre Sonny Liston que lo convirtió en el campeón del mundo. La prensa lo llamó Louisville Lip (el labio de Louisville). Él decía que era el más grande.

Ali también fue una figura pública que pudo reinventarse. Como medallista de oro en los Juegos Olímpicos de 1960 en Roma, repitió el discurso político de la Guerra Fría y le habló a un reportero soviético de la superioridad de Estados Unidos. Pero también se convirtió en un crítico de su país cuando en 1966, declaró: “No tengo nada contra el Vietcong”.

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Muhammed Ali cuando era un joven llamado Cassius Clay que empezaba en el mundo del boxeo. Credit Associated Press

“Él vivió muchas vidas para mucha gente”, dijo el comediante y activista de los derechos civiles Dick Gregory. “Fue capaz de decirle a los blancos, en nuestro nombre, que se fueran al infierno”.

Si hay una frase que define la vida de Ali, fue la siguiente: “No tengo que ser lo que quieres que yo sea; soy libre de ser quien yo quiera”. Lo dijo la mañana después de haber ganado su primer título de peso pesado. Eso expresa todos los aspectos de su vida, incluyendo su forma de boxear.

Los críticos estaban consternados por su estilo; mantenía la guardia demasiado baja y en lugar de evadir los golpes a la cabeza con movimientos laterales, se echaba hacia atrás. “Vuelo como una mariposa y pico como una abeja”, era lo que decía cuando se refería a su estilo sobre el cuadrilátero.

Finalmente, su enfoque prevaleció. En más de 21 años ganó 56 peleas y solo perdió cinco. Aunque había mucho exhibicionismo en sus combates, su rope-a-dope —cuando se apoyaba en las cuerdas del ring y peleaba duro contra su oponente— fue la estratagema con la que ganó el “Rumble in the Jungle” contra George Foreman en 1974, el combate en el Zaire (ahora República Democrática del Congo) con el que recuperó su título.

Su vida personal era paradójica. Ali perteneció a una secta que hizo hincapié en las familias sólidas, un tema sobre el cual llegó a dar una conferencia y, sin embargo, tuvo escarceos tan casuales como las sesiones de autógrafos. Tuvo un breve primer matrimonio con Sonji Roi que terminó en divorcio porque ella se negó a vestirse y comportarse como una esposa según los criterios de la secta (ella murió en 2005). Aunque se casó con Belinda Boyd, su segunda esposa, Ali viajaba abiertamente con Verónica Porche, con quien después se casó y de quien también se divorció.

Fue muy idiosincrático tanto política como socialmente. Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el entrevistador de televisión David Frost le preguntó si consideraba que Al Qaeda y los talibanes eran malignos para Estados Unidos. Él respondió que el terrorismo estaba mal, pero también comentó que debía “esquivar preguntas como esas” porque tenía gente que lo quería, “negocios en todo el país” y una imagen que considerar.

Como portavoz del Muhammad Ali Center, un museo dedicado al “respeto, la esperanza y la comprensión” en su ciudad natal, Louisville, en 2005, era conocido por interrumpir los eventos con algunas bromas. En un acto de recaudación de fondos dijo: “Si un negro, un mexicano y un puertorriqueño están sentados en la parte trasera de un coche, ¿quién conduce? La policía”.

Para ese entonces había generado tanta buena voluntad y despertaba una simpatía tan universal que lo que solía declarar no cambiaba la percepción de su público.

“A Muhammad Ali le perdonamos sus excesos”, escribió Dave Kindred, uno de sus biógrafos, “porque en él vemos al niño que llevamos dentro, y si es tonto o cruel, si es arrogante, o si está muy enamorado de su reflejo, lo perdonamos porque no podemos condenarlo así como no condenamos al arcoíris a que se disuelva en la oscuridad. Los arcoíris nacen de las tormentas eléctricas, y Muhammad Ali es ambos”.


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Ali se convirtió en campeón de peso pesado luego de vencer a Sonny Liston el 26 de febrero de 1964 en Miami Beach. Credit Associated Press

La pelea del siglo

Luego de su lucha legal para no ir a la Guerra de Vietnam, que lo llevó ante la Corte Suprema de Estados Unidos, Ali regresó al ring el 26 de octubre de 1970, gracias al esfuerzo de los políticos negros de Atlanta. La pelea, que terminó con un nocaut rápido del contendor Jerry Quarry, solo era un fogueo para el enfrentamiento de Ali con Frazier, el nuevo campeón.

“The Fight” fue el nombre con que el Madison Square Garden promocionó su épico combate con Frazier el 8 de marzo de 1971. Norman Mailer tomó notas para un libro y Frank Sinatra fotografió la pelea para la revista Life, mientras Ali se enfrentó a Frazier con valentía y probó que tenía “corazón” para soportar el castigo. Sin embargo, Frazier ganó por decisión de los jueces y ambos boxeadores sufrieron grandes daños físicos.

Para los fanáticos de Ali, el dinero que había perdido por ser fiel a sus principios y los golpes que recibió de Frazier demostraban su sinceridad. Para sus críticos, la sangrienta redención significaba que finalmente había crecido. La Corte Suprema también dio un punto de vista positivo y el 28 de junio de 1971 revocó la decisión de un tribunal inferior y le concedió su condición de objetor de conciencia.

Entonces se asumió que su tiempo había pasado y se convertiría en un “oponente” de alto nivel que debían superar los peleadores que querían hacerse un nombre. Pero, en realidad, el ídolo había regresado. A pesar de que era más lento, su arte se hizo mucho más refinado. “No tenía peleas”, escribió Jim Murray, de Los Angeles Times, “él daba recitales”.

Ganó 13 de sus siguientes 14 combates, incluyendo una revancha con Frazier quien había perdido su título ante George Foreman, una versión más grande y aterradora de Liston.

Ali era más débil, más pequeño y siete años mayor que Foreman cuando se reunieron el 30 de octubre de 1974, en el Zaire, entonces gobernado por Mobutu Sese Seko. Cada luchador ganaría 5 millones de dólares, una suma extraordinaria en ese momento. El combate también lanzó la carrera del promotor Don King.

Ali se deleitaba en el continente africano y repetía un aforismo que le había oído a Brown, su entrenador asistente: “El mundo es una camisa de color negro con algunos botones blancos”.

A medida que avanzaba la pelea, el público despertó y la multitud coreaba: “¡Ali, bomaye!” (“¡Ali, mátalo!”). Al principio se apoyó contra las cuerdas y absorbió los martillazos de Foreman en los brazos y los hombros, y luego lo evadía con gracia. En el octavo round, luego de un torbellino de golpes, noqueó a Foreman y recuperó el título. Se acercó a la prensa y gritó: “¿Qué les dije?”.

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El presidente Gerald Ford lo invitó por primera vez a la Casa Blanca el 10 de diciembre de 1974 y el célebre boxeador le dijo: “Usted ha cometido un gran error al invitarme porque ahora quiero su trabajo”. El astro defendió 10 veces su título durante los próximos tres años, pese al desgaste físico que sufría.


Noqueó a Frazier en su tercera pelea, llamada “Thrilla in Manila”, en 1975, pero luego del castigo de los 14 asaltos, Ali dijo que se sentía a punto de morir. En 1978 perdió y luego recuperó su título en peleas con Leon Spinks. Su médico de toda la vida, Ferdie Pacheco, le instó a dejar de fumar teniendo en cuenta la ralentización de sus reflejos y otros síntomas físicos. Ali se negó.

En 1980 fue golpeado hasta la derrota por el campeón Larry Holmes. Un año más tarde, peleó por última vez y perdió contra Trevor Berbick en las Bahamas.

Poco después se supo que tenía el síndrome de Parkinson. Varios médicos especularon que fue provocado por haber recibido demasiados golpes en la cabeza pero su última esposa, Lonnie, aseguró que había sido causado por la exposición a pesticidas y otros productos químicos tóxicos en su campo de entrenamiento en Deer Lake.



El presidente George W. Bush le concedió a Muhammad Ali la Medalla Presidencial de la Libertad en 2005. Credit Kevin Lamarque/Reuters

Después de retirarse del ring, Ali ofreció discursos que enfatizaban los valores de la espiritualidad, la paz y la tolerancia, y realizó visitas a África e Irak. En 1999 se convirtió en el primer boxeador que apareció en una caja del cereal Wheaties. Su vida fue el tema de una película de televisión y un filme dirigido por Michael Mann, en el que Will Smith encarna a Ali.

En 2005, el presidente George W. Bush le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad en una ceremonia en la Casa Blanca y dijo que era “el mejor boxeador de todos los tiempos”.

En los últimos años, la enfermedad de Parkinson y una estenosis espinal que requirió cirugía limitaba la movilidad y las capacidades de comunicación del viejo campeón. Pasaba la mayor parte del tiempo en su casa en Paradise Valley, Arizona. A menudo veía películas y viejos programas de televisión en blanco y negro.

Salía para hacer terapia física, asistir a conciertos y ver películas. Rara vez concedía entrevistas para la televisión y su esposa comentaba que era porque no le gustaba cómo se veía en cámara.

“Pero le gustaba la adoración del público”, aseveraba su esposa. “A pesar de que se hizo vulnerable de formas que no podía controlar, nunca perdió su inocencia infantil y su naturaleza positiva. Hacía chistes, bromas y trucos de magia. Él quería entretener a las personas para que fuesen felices”.


ÁLBUM CULTURAL LA CRÓNICA, UNA RED EN EL ENCUENTRO Y EL HUMANISMO.-


The New York Times



martes, 17 de mayo de 2016

Breves.

ATRAPA LA NOTICIA

Caminos por conocer
Editor: Héctor Pirela Zambrano.

DEL ARTE CONCEPTUAL LARGA SOMBRA





DEL ARTE CONCEPTUAL LARGA

SOMBRA

 

Por: Farah Nayeri Mayo 18 



La pirámide de Roelof Louw.

La pirámide de roelof Louw de naranjas. Crédito Roelof Louw / Aspen Art Museum, 2015


◘ LONDRES - En abril de 1967, un estudiante de arte de 20 años de edad, Hamish Fulton, auto-stop de Londres a Andorra en los Pirineos y hacia atrás, y tecleó su itinerario en unas cuantas hojas de papel. "Gasolinera en la Ruta N20 a Orleans, 10 de a.m." leer una entrada. "Francia / Andorra frontera, 22:00", decía otra. A continuación, presentó las dos páginas como una obra de arte a su universidad, la Escuela de Arte de San Martín.

"Autostop Tiempos De Londres a partir de Andorra y Andorra a Londres, 9-15 de de abril de 1967" - se me ha colgado en una pared de la Tate Gran Bretaña como parte de la exposición "El arte conceptual en Gran Bretaña: 1964-1979. "Corriendo a través de 29 de agosto, la exposición reúne 70 obras de 21 artistas cuyo objetivo era producir arte acerca de las ideas y el proceso creativo.

Algunas pantallas son peculiar y divertida, como la alta pirámide de naranjas frescas por Roelof Louw (concebido originalmente en 1967), el cual se invita a los visitantes a ayudarse a sí mismos. Otros son gráficos, mapas, fotografías y escritos de archivo, tales como las 18 hojas de conversación - con palabras inscritas en las duelas musicales - entre los miembros del grupo Art & Language texto impulsada.

"Ninguna de estas obras de arte son realmente para la contemplación pasiva," dijo Andrew Wilson, curador de arte contemporáneo británico y archivos en la Tate, quien armó el espectáculo. "No son agradables arreglos de formas y colores en un lienzo. Son provocaciones, algunos de ellos: provocaciones a pensar en serio lo que el arte puede ser ".

Tales incitaciones eran el puente que conducía desde el arte moderno al arte contemporáneo, dijo Wilson. Eran "en gran medida una bisagra entre dos maneras de concebir el arte." Ya no importante para producir un trabajo que fue visualmente estimulante para que el arte estimulara la mente.





El artista contemporáneo británico Ryan Gander, dijo: "Hay un estereotipo divertido del arte conceptual - o una sombra que sigue a su alrededor - que es blanco y negro seco y aburrido y fotocopiada y. Es sólo el arte de pensar ".

"Se trata de aprender '', agregó," el descubrimiento, investigación, girando sobre las rocas y ver lo que hay debajo de ellos. "

El Sr. Gander - un artista conceptual cuyas obras incluyen una cinta transportadora de objetos al azar, tiras de dibujos animados en blanco y paletas que ha utilizado para cuadros individuales - recordó que cuando era estudiante fue en busca de obras de esa generación de artistas.

El arte conceptual, dijo, le dio la sensación de que "todo era posible", que "la vida era totalmente ilimitada" y "que no tengo que ser capaz de hacer cualquier cosa: Sólo tengo que ser ágil mentalmente."

La exposición del Tate ha dividido a la crítica. Escribiendo en el Financial Times, Rachel Spence describió como "ascético, elegante y de ritmo tan impredecible como una suite cello de Bach reordenado por John Cage." Ella dijo que el señor Wilson había "prestado un momento agradable al paladar que puede sentir claramente árido."

El Sunday Times de Waldemar Januszczak respondió: "Lo siento, pero entró en el arte de ver las cosas, no para leerlos. ¿Cuándo se disfruta de arte se confunden con hacer la tarea? Entre 1964 y 1979 parece ser la respuesta ".

El arte conceptual surgió en los Estados Unidos, Europa y América Latina en la década de 1960. "La idea en sí misma, incluso si no se hace visual, es como mucho de una obra de arte como cualquier producto terminado," a principios del conceptualista Sol LeWitt escribió en un ensayo de 1967.

En Gran Bretaña, el arte conceptual tomó la forma de una revuelta contra el dominio de la pintura moderna y la escultura en el plan de estudios de la escuela - y en contra de su campeón, el crítico norteamericano Clement Greenberg. En un momento de mediados de 1960, un grupo de artistas y críticos de Londres, dirigido por el tutor de una de San Martín, deliberadamente destruyó una copia de la biblioteca del libro de Greenberg "arte y cultura." Le arrancaron las páginas a cabo, las masticó y regresó el (destilada) de la pulpa a la biblioteca en un frasco de vidrio.



Rechazando la idea de que el arte tenía que tener una forma tangible y estético, los artistas conceptuales argumentaron que el proceso era igualmente válida como una declaración artística. Richard Long de "una línea hace camino al andar" (1967) es una fotografía de una huella dejada en la hierba por sus pasos. de David Tremlett "La Primavera Grabaciones" (1972) es una fila ordenada de 81 grabaciones de casetes de sonidos rurales de cada uno de los 81 condados de Gran Bretaña. "Un árbol de roble" de Michael Craig-Martin (1973) es un vaso de agua en un estante montado en la pared con un texto que la acompaña, en el que le dice a un espectador de la obra, "Lo que he hecho es cambiar un vaso de agua en un árbol de roble de plena madurez, sin alterar los accidentes del vaso de agua ".

Este ser Gran Bretaña, juegos de palabras y el humor juegan un papel importante. Un trabajo de 1971 por el provocador Keith Arnatt se compone de 11 fotografías de él tratando de tragar 11 hojas de papel cada una marcada con una de las palabras, "Once retratos del artista a punto de comer sus propias palabras."



Dadaismo y arte conceptual.


Susan Hiller, un artista estadounidense que se trasladó a Londres a principios de 1960 y nunca la izquierda, dijo: "El arte conceptual abrió posibilidades de hacer el trabajo que se podría llamar el arte de una manera completamente no tradicionales: Se puede caminar, se podría escribir, usted podría tomar un fotografo. Un millón de cosas que podría hacer que todas se puedan arte, y que era muy, muy nuevo y muy radical ".

La Sra Hiller está representado en el cuarto final de la exposición como parte de una segunda oleada de artistas conceptuales ingleses. Su trabajo, "Dedicado a los artistas desconocidos" (1972-6), consta de 305 tarjetas postales de los mares agitados que compró toda Gran Bretaña, situado en marcos limpias, con un mapa de donde fueron compradas.

Como artista de la mujer y un extranjero, la Sra Hiller dijo que no fue abrazado exactamente en el momento por los primeros conceptualistas. "Ellos fueron difíciles", recordó. "Ellos realmente creían en lo que estaban haciendo, y pensaron que nadie que no lo estaba haciendo estaba fuera de los límites."



Sin embargo, si no fuera por ellos, dijo, ella puede ser que nunca se han convertido en un artista - otros movimientos artísticos de la época, tales como el expresionismo abstracto, eran poco atractivo - y que probablemente nunca han experimentado con el sonido funciona desde el principio.

"Usted no tiene que definir a sí mismo por medio de más", recordó la Sra Hiller, porque el arte conceptual fue "democratizando los tipos de prácticas que podrían ser considerados arte."



ALBUM CULTURAL, LA CRÓNICA, UNA RED EN EL ENCUENTRO Y EL HUMANISMO.



domingo, 15 de mayo de 2016

Caminos por conocer.
CUERPOS DE FANTASÍA EN VENEZUELA (Seleccionado).
.BREVES DE LA CRÓNICA.
"LA MEMORIA Y LA IMAGINACIÓN"




◘ En encuentros literarios recientes, he hablado de la sensibilidad y la formación que tanta falta hacen para lograr publicaciones que honren simultáneamente la palabra y la imagen. Afortunada combinación ésa que se da en Héctor Enrique Pirela Zambrano. De esto podemos dar fe los lectores del Álbum Cultural La Crónica. Publicación quincenal, este álbun es un esfuerzo permanente de contenido y presentación.

Enrique Romero.




◘ Una delgadísima línea de amor supremo por Maracaibo conecta la vida de Régulo Díaz, "Kuruvinda", con la de Héctor Enrique Pirela Zambrano: El más profundo regocijo al recorrerla, cuales alucinados "flaneurs, ora" redescubriéndola, ora retroalimentándola desde su vastisima memoria. Suerte de cronopios iluminados por la gracia del relámpago y agitados por el zénith de cada mediodía, donde el sudor de la gente deviene en la tinta-sangre con la que estos sendos próceres resguardan la memorabilia de todo un pueblo. Agradecido por tanta bondad levantamos nuestras humeantes tazas de café y, por ellos y con ellos, coreamos:¡Salud!

Alexis Ramón Blanco
Agradecidos






LO QUE HACEMOS NOS DEFINE

Una fábrica de maniquíes en Valencia, Venezuela, en donde las modelos voluptuosas son el estándar.



CUERPOS DE FANTASÍA EN VENEZUELA
Por William Neuman.-13 mayo 2016



◘ VALENCIA, Venezuela – Frustrado por las pocas ventas de su pequeña fábrica de maniquíes, Eliezer Álvarez se percató de algo muy simple: las venezolanas transforman su cuerpo cada vez más con cirugías plásticas, pero los maniquíes en las tiendas de ropa no reflejaban estas nuevas proporciones. Así que fue a su taller y creó a la mujer que pensaba que el público deseaba: un modelo con senos desbordantes y nalgas bien alzadas, una cintura de avispa y piernas largas, una fantasía en fibra de vidrio al estilo venezolano.


Las proporciones aumentaron y, con ellas, las ventas. Ahora sus maniquíes y otros similares son el estándar en las tiendas de todo el país. Es una imagen polarizadora del físico femenino que atrae la atención desde los umbrales de las pequeñas tiendas donde venden ropa barata a mujeres de clase media, así como desde los aparadores de sofisticadas boutiques en los grandes centros comerciales.



Quizá la intención artística de Álvarez era imitar la realidad, pero en una cultura impregnada de este tipo de imágenes, la realidad supera al arte.


“Ves a una mujer así y dices ‘Wow, yo quiero verme como ella’”, comentó Reina Parada en el taller mientras lijaba el torso de un maniquí. Dijo también que, aunque ahora no podía permitírselo, algún día le gustaría ponerse implantes: “Te da más autoestima”.


Aquí las cirugías estéticas están tan de moda que las mujeres hablan sin tapujos sobre sus operaciones y los fabricantes de maniquíes dicen en broma que sus creaciones también están “operadas”. La esposa y socia de Eliezer, Nereida Corro, llama a su maniquí más exitoso, que es el de las proporciones infladas, el modelo “normal”.


Esta aceptación de la cirugía plástica choca con la ideología socialista del gobierno y con el sonado discurso de crear una sociedad libre de la mácula del mercantilismo. Hugo Chávez, que fue el líder de Venezuela por mucho tiempo y falleció en marzo de 2013 después de 14 años al mando, reprobaba estas operaciones y decía que era “monstruoso” que las mujeres pobres gastaran dinero en aumentarse el busto cuando apenas ganaban lo suficiente para sobrevivir.


Pero los mismos recursos usados por el gobierno -las reservas
probadas de petróleo más grandes del mundo— desde hace tiempo han creado una cultura de consumismo y dinero fácil, así como una afición por la gratificación inmediata y las soluciones rápidas.




“Venezuela es famosa por su petróleo y por sus bellezas”, afirmó Lauren Gulbas, una antropóloga y académica feminista que ha estudiado las actitudes de los venezolanos ante la cirugía plástica: “Es por eso que pareciera ser tan importante para ellos”.


A finales de los años setenta y durante los ochenta, la belleza desempeñó un papel especialmente importante cuando las reinas de belleza de este país, que ya desde entonces eran una fijación nacional, en tres ocasiones fueron coronadas Miss Universo. Este éxito en el escenario internacional cobró especial relevancia, pues sucedió justo cuando el país lidiaba con las esperanzas frustradas del auge petrolero de los años 70 y por la profunda recesión económica que trajo consigo una crisis de confianza nacional. La fama de las reinas provocó una fascinación por la cirugía estética y algunos procedimientos quirúrgicos como ponerse implantes de senos, quitarse panza, operarse la nariz e inyecciones para endurecer el trasero.



Osmel Sousa, quien desde hace tiempo es el director del concurso de belleza Miss Venezuela, se lleva el crédito por haber creado esta moda. A la primera venezolana que ganó el Miss Universo le aconsejó que se operara la nariz, hecho que en su opinión hizo posible esa victoria hace más de tres décadas, por lo que explicó: “Cuando hay un error, lo corrijo. Si algo se puede arreglar fácilmente con cirugía, ¿por qué no hacérsela?”. Para él, la belleza solo está a flor de piel: “Yo digo que eso de la belleza interior no existe. Es algo que las mujeres feas inventaron para justificarse”.


Como es de esperarse, no todos están de acuerdo. Muchos grupos a favor de los derechos de las mujeres protestaron en octubre de 2013 en contra del concurso Miss Venezuela y criticaron la presión que sienten las mujeres por encajar en unos ideales estéticos artificiales.


El Dr. Jonathan Veliz, a la izquierda, realizando un implante de senos en Caracas, Venezuela, donde la cirugía plástica está de moda.



Los pocos datos disponibles indican que las venezolanas no se someten a más procedimientos quirúrgicos que las mujeres de otros países. Pero la antropóloga Gulbas dice que las cirugías adquieren un estatus más elevado gracias a la importancia que tiene la belleza y a la creencia de que ayudan a proyectar una imagen más exitosa.



“En Venezuela existe este concepto de ‘buena presencia’, que transmite la idea de que algunas de tus características dicen que trabajas mucho y bien, y que eres una persona honesta. Es una virtud que se asocia con verse de cierta manera”.


Todos los días, Yaritza Molina acomoda varios maniquíes en la entrada de la pequeña tienda de ropa que administra en Coro, una ciudad al oeste de Venezuela, pero suele colocar dos modelos delante de los demás: “Estas son las princesas porque tienen el mejor busto. Tengo muchas clientas que vienen y dicen: ‘Yo quiero verme así’, y yo les digo: ‘Bueno, pues entonces opérate’”.


Como en muchos otros países, esta obsesión no está libre de peligros. En los últimos años, en los medios de comunicación locales se publicaron reportajes sobre varios casos en los que las pacientes murieron tras haber recibido inyecciones para reafirmar las nalgas, muchas veces en clínicas que ejercían sin licencia.


El aumento de ventas que provocaron los maniquíes de grandes senos permitieron que en el 2013, Nereida y Eleizar construyeran un nuevo taller donde hacen sus creaciones a mano con técnicas de baja tecnología, paradójicamente. Había docenas de maniquíes a medio terminar ordenados en hileras, como robots quietos con pechos exagerados, llevando al límite la excesiva estética femenina que aquí predomina.


Hace no mucho, unas 12 personas estaban trabajando: algunas aplicaban en los moldes una capa delgada de una resina pastosa y marrón, y otra de tiras de fibra de vidrio. Dejaban secar el combinado y después extraían los torsos artificiales, los brazos y las partes de enfrente y de atrás de los maniquíes. Unían con pegamento las partes del cuerpo plástico, las pintaban con aerosol dentro de una camioneta que, con letras grandes, decía en el parabrisas: “Jesús es mi paz”, luego colocaban los maniquíes terminados, listos para ser repartidos.


Cerca había pequeñas parcelas donde crecían yuca y maíz. Desde una casa al otro lado de la calle, la cara de Chávez retratada en un póster se asomaba atravesando la pared como si quisiera ver las formas femeninas que se encontraban en el taller.


Nereida, la socia, explicó los cambios que habían sufrido los maniquíes a lo largo de unos pocos años. Ahora tienen senos más grandes, nalgas más grandes y cinturas más delgadas. Hasta no hace mucho “los maniquíes eran naturales, así como las mujeres también eran naturales”, afirmó. “La transformación ha sido tanto de la mujer como del maniquí”.


Mary Angola, otra fabricante de maniquíes en Valencia, dijo que los estilos más viejos venían de Europa o Estados Unidos y difícilmente reflejaban los cuerpos de las mujeres de carne y hueso: “Las hacen muy flacas”, sostuvo.


A pocos kilómetros del taller de Nereida Corro, los trabajadores usan un proceso similar para construir maniquíes en un pequeño taller situado en una azotea. Daniela Mieles, de 25 años, y su familia trabajan en esta fábrica. Mientras que los modelos de Corro dieron un salto brusco en el diseño de la figura femenina, Daniela dice que los pechos y traseros de sus maniquíes han crecido paulatinamente, a la par de las tendencias en la cirugía plástica, y ya alcanzaron una forma que su esposo, Trino Colmenarez, de 32 años, llama estrambótica.



Las ventas van bien y Mieles contó que ella y su marido han comenzado a ahorrar dinero para que ella también se opere. El objetivo es verse como el ideal artificial proyectado por los maniquíes de su familia, explicó Daniela: “La belleza es perfección, intentar ser mejor cada día. Así lo ve la gente aquí”.





Credit Meridith Kohut para The New York Times.


María Eugenia Díaz, Paula Ramón y Jimmy Chalk colaboraron con este reportaje desde Caracas, Venezuela.



lunes, 2 de mayo de 2016

BREVES DE LA CRÓNICA.
"LA MEMORIA Y LA IMAGINACIÓN"



◘ En encuentros literarios recientes, he hablado de la sensibilidad y la formación que tanta falta hacen para lograr publicaciones que honren simultáneamente la palabra y la imagen. Afortunada combinación ésa que se da en Héctor Enrique Pirela Zambrano. De esto podemos dar fe los lectores del Álbum Cultural La Crónica. Publicación quincenal, este álbun es un esfuerzo permanente de contenido y presentación.

Enrique Romero.



◘ Una delgadísima línea de amor supremo por Maracaibo conecta la vida de Régulo Díaz, "Kuruvinda", con la de Héctor Enrique Pirela Zambrano: El más profundo regocijo al recorrerla, cuales alucinados "flaneurs, ora" redescubriéndola, ora retroalimentándola desde su vastisima memoria. Suerte de cronopios iluminados por la gracia del relámpago y agitados por el zénith de cada mediodía, donde el sudor de la gente deviene en la tinta-sangre con la que estos sendos próceres resguardan la memorabilia de todo un pueblo. Agradecido por tanta bondad levantamos nuestras humeantes tazas de café y, por ellos y con ellos, coreamos:¡Salud!

Alexis Ramón Blanco
Agradecidos



ELISA LERNER ES UNA VERDADERA MAESTRA DE LA CRÓNICA, DE ESE GÉNERO TAN ELUSIVO, DIFÍCIL DE ENCASILLAR EN LOS ANAQUELES DE LA RETORICA. GÉNERO QUE TIENE DE TODO: DE PERIODISMO Y DE LITERATURA; DE NARRATIVA Y DE ENSAYO; DE REFLEXIÓN Y DE CONTEMPLACIÓN; Y, SOBRE TODO, DE POESÍA, BIEN QUE PESE A LA PROSA DE QUE SE SIRVE CON LARGUEZA. Y A TODO ELLO ELISA LE PONE SU SELLO TAN PARTICULAR.

Alexis Márquez Rodríguez.










LA SIGUIENTE SON LAS PRIMERAS LINEAS DE LA CRÓNICA TITULADA "MEMORIA ALGO INVENTADA DE DON MARIANO PICÓN SALAS", CON EL CUAL ELIZA LERNER COMIENZA EL LIBRO "EN EL ENTRETANTO"


Lo veo surgir de un avión que lo trae de la misión cumplida en una embajada. O quizá (porque se ntrata de 1949: año fatidico para la demogracia venezolana) de una temporada como profesor visitante en alguna universidad del extranjero. El avión no es demasiado grande: uno de esos clippers de la époa. Pero cuando el aparato aterriza, parecen aguardarle las semejanzas del tigre cazado por deportistas selvatícos.     


(....) Elisa Lener.






BIOGRAFÍA.
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◘ Elisa Lerner Nagler (Valencia, 6 de junio de 1932), es una narradora, dramaturga y cronista venezolana de origen judío. Destacan entre sus obras las piezas de teatro: Vida con mamá y En el vasto silencio de Manhattan; el ensayo Yo amo a Columbo y los libros de crónica: Carriel para la fiesta y Crónicas ginecológicas. En 1999 fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura.1



Fueron sus padres Mathilde Nagler Péretz y Noich Lerner, de origen rumano, quienes emigraron a Venezuela a comienzos de los años treinta. Durante su infancia se trasladaron de Valencia a Caracas y en su adolescencia se establecieron en la urbanización San Bernardino, la predilecta en aquellos años para muchas familias emigrantes. Desde pequeña sintió vocación por las letras, al recibir un regalo de su padre a los once años:
A esa edad mi padre me regaló unos zapatos muy lindos, abiertos en la punta y adornados con una trenza que remataba en un lazo. Me pareció que aquéllos eran zapatos de escritora y así se lo dije a mi padre: «Papá», le dije, «estos son zapatos de escritora. Ya estoy armada para ser una escritora». Y a él le pareció muy bien. Poco después me compraron papel, muchas plumas y una máquina de escribir. En mi infancia escribí tres poemas con un tema muy doloroso: mi mamá se enfermó gravemente cuando dejó de recibir noticias de Europa. A los dieciséis escribí un libro de relatos que titulé La ciudad del lucro y que luego extravié no sé si en una mudanza o en un interrogatorio de la Seguridad Nacional.1



Para 1950 es reportera de la revista Mi Film, con el seudónimo de Elischka. Seis años después, forma parte del grupo Sardio, junto a escritores como: Adriano González León, Salvador Garmendia y Guillermo Sucre. En 1959 comienza a escribir en la prensa nacional y en la revista Imagen las crónicas que luego serán recogidas en diversos libros. Es graduada en derecho de la Universidad Central de Venezuela. En 1960 muere su padre y viaja a Nueva York hasta 1962, donde realiza entrenamiento en materia de prevención juvenil y organización de tribunales de menores. En 1964 obtuvo el Premio Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas por la pieza En el vasto silencio de Manhattan.



Su pieza Vida con mamá, estrenada en 1975 por el Nuevo Grupo, recibe el Premio Municipal de Teatro del Distrito Federal y el Premio Juana Sujo. Asimismo, su obra Yo amo a Columbo o la pasión dispersa (1979), tuvo un gran reconocimiento. En palabras de Salvador Garmendia, constituyó el primer estilo del país.2



A finales de los años setenta escribió textos humorísticos en la revista El Sádico Ilustrado. Entre 1984 y 1989 fue consejera cultural de Venezuela en España. A mediados de los años ochenta fue Agregada Cultural en la Embajada de Venezuela en Madrid. De regreso al país trabajó en la coordinación de la revista Venezuela, del Ministerio de Relaciones Exteriores, todo esto hasta su jubilación. En 1992, en colaboración con el Channel Four de Londres, se estrena el filme Crónicas ginecológicas de Mónica Henríquez, basada en su obra homónima. En 2006 publica su primera novela titulada De muerte lenta, editada por la Fundación Bigott y Equinoccio. En abril de 2016 fue homenajeada en el 8º Festival de la Lectura de Chacao.3



OBRAS
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En el vasto silencio de Manhattan (1961, teatro)

Una sonrisa detrás de la metáfora (1969, ensayo)

Vida con mamá (1976, teatro)

Yo amo a Columbo (1979, ensayos)

Carriel número cinco (1983, crónicas)

Crónicas ginecológicas (1984, crónicas)

Carriel para la fiesta (1997, crónicas)

En el entretanto (2000, relatos)

Homenaje a la estrella (2002, relatos)

De muerte lenta (2006, novela)

Así que pasen cien años (2016, crónicas reunidas)


BREVES DE LA CRÓNICA.